domingo, 29 de mayo de 2022

PROFUSÃO DE "PODCASTS"

Na verdade, nem são podcasts a rigor. Mas os vários programas de entrevistas que se criaram no Youtube brasileiro assim são chamados.

Há duas coisas que se pode destacar deles: primeiro que esta disseminação não foi comum noutros países. Talvez tenha sido nos EUA. Mas se pegarmos, por exemplo, todo o resto da América Latina, com população superior à do Brasil, veremos que há poucos deles. Quiçá a característica dos brasileiros, um povo aberto a falar e se comunicar, seja algo que explique este fenômeno.

O segundo é que o que ocorre neles, as entrevistas, sempre foram raras na TV brasileira. E, portanto, talvez aqui se possa falar numa demanda reprimida da audiência. As TVs brasileiras, com a principal delas, a Globo, à cabeça, sempre foram muito medrosas e raramente estimularam o contraditório e a fala livre. Tudo é meticulosamente preparado para que nada saia fora do planejado. Pode ser que o medo radique em melindrar os anunciantes. De fato, pouca coisa é tão chata como a TV brasileira. Por isso, quem diz que é a melhor do mundo fala uma grande asneira. Já que o único em que se destaca é na forma. Não no conteúdo.

Costuma-se dizer que existe uma bolha de programas deste gênero. E que futuramente poucos restarão. Se isso é verdade, só o tempo dir-nos-á. Porém, o fato é que se tantos existem há já um razoável tempo significa que ao menos, por enquanto, estão tendo viabilidade econômica. E por viabilidade econômica pode-se entender audiência. Já que as empresas não anunciariam neles se não a tivessem.

sábado, 11 de septiembre de 2021

SARMIENTO Y LA OTREDAD

 

Él fue, quizá, el más políticamente incorrecto de los próceres argentinos. Domingos Faustino Sarmiento tenía bien en claro cómo su pueblo debería alcanzar el desarrollo: por medio de la educación. Y tenía bien en claro cómo esa debería ser llevada a cabo: excluyendo la cultura de los pueblos originarios e importando, principalmente, la cultura anglosajona.

En una nación en construcción, la otredad era un elemento clave en la ideología sarmientista para la prosperidad de Argentina. Por un lado, se debería destruir la alteridad “negativa”; por otro, se debería ver a la alteridad “positiva” como una fuente de inspiración ineludible.

Mientras esa representaba la civilización, aquella representaba la barbarie. Dos conceptos casi trillados, pero inevitables cuando se habla del hombre que presidió a Argentina entre 1868 y 1874.

Evolucionista por antonomasia, Sarmiento era el hombre que predicó que el ejército argentino no economizara sangre gaucho en la Campaña del Desierto. ¿Sería Sarmiento un genocida en potencial? ¿O sería un anacronismo achacarle ese concepto? Al fin y al cabo, él vivió en una época plagada de positivismo, teoría en la cual el hombre blanco era el exponente de lo más avanzado que podría ser el homo sapiens.

En su amplio recorrido por naciones variopintas, de su “segunda patria”, Chile, donde, incluso, ayudó a desarrollar la educación del país, hasta los EEUU, pasando por Europa y hasta por la África colonial, Sarmiento pudo verificar in loco cómo funcionaba sus sistemas de enseñanza.

En Argelia, bajo dominio de Francia, por ejemplo, se tornó un entusiasta del tratamiento que los ocupantes galos les daban a los que él propio tildó de “gauchos árabes” y cuyo uno de los latiguillos, felizmente no llevado a la práctica de modo tan amplio, sería no dejar vivo a quien tuviera más que 14 años, pues serían irrecuperables.

También es cierto que lo que propuso Sarmiento y del cual fue uno de los actores principales, la escuela universal, laica y obligatoria, también significaba dar oportunidades a este otro que era blanco tan recurrente de sus diatribas.

Para los que, aunque no avalando su retórica demofóbica, no tienen una mirada tan mala a su respecto, al menos era algo que lo hacía una figura contradictoria.   

Para los que no tienen concesiones sobre el sanjuanino, el proyecto de Sarmiento y de los que lo acompañaban en la empresa de educar en masa al pueblo argentino, simplemente tenía como objetivo el control social y de formar buenos ciudadanos, dóciles y que fuesen gobernados por las élites sin protestar.

El hecho es que el sarmientismo fue uno de los factores que hizo con que Argentina fuera durante mucho tiempo el país más educado de la región y muy por arriba de la gran mayoría de Latinoamérica.

A modo de conclusión, una pregunta provocadora, pero no retórica. ¿El sarmientismo pudo haber moldeado en parte la argentinidad?

Si hoy los argentinos son vistos internacionalmente como un pueblo que se considera más cerca de Europa que del resto de Latinoamérica, ¿tal vez, no sería, en parte, resultado de la vida y obra de su más importante intelectual del siglo XIX?


jueves, 22 de octubre de 2020

RENTA BÁSICA UNIVERSAL


Uno de los temas más globales de los últimos años es la Renta Básica Universal (RBU), cuyo concepto esencial sería garantizar un ingreso fijo a toda la población de un país.

Considerada utópica por muchos y ridiculizada por otros, el hecho es que, de momento, la RBU está más en la cabeza de los intelectuales y de las organizaciones sociales que en los proyectos políticos en concreto. La única experiencia práctica fue la que se implantó en Finlandia hace unos años con un pequeño grupo de personas que en el momento en que empezaron a cobrarla estaban desempleadas.  

Los principales argumentos en contra de la RBU son que fomentaría la vagancia, que no sería justo que incluso los ricos la cobrasen y que sería difícil financiarla.

El primero es muy simplista y medio burdo e, incluso, podría ser lo contrario de ello en muchos países. Al menos si se hiciese un paralelo con las rentas básicas destinadas a personas que agotaron el subsidio de desempleo y que son pobres o miserables. Con ellas, las personas sí pueden ser desencorajadas a buscar trabajo, puesto que perderían la prestación (principalmente en países en que esta renta básica es generosa. Un francés sin hijo puede nunca más trabajar en su vida que por medio de las prestaciones sociales tiene garantizado cerca de 800 euros, por ejemplo). Con la RBU no. Como el ciudadano cobra trabajando o no, no hay sentido en decir que dasalienta la búsqueda por una labor. Lo que sí podría desalentar sería la aceptación por trabajo que genera mucho sufrimiento.

El segundo no considera que si los ricos la cobrasen no supondría que serían receptores netos (que es lo que, efectivamente, importa), ya que podrían pagar más impuestos, que no solo anularía el beneficio, como podría hacerles contribuyentes netos de la RBU, de acuerdo a como fuese financiada.

Y es justamente su financiación el gran escollo de la RBU. Al menos en el ámbito de las propuestas, desde mi prisma, irrealistas de quienes la defienden.

No tengo dudas de que la RBU, por las buenas o por las malas, será ineludible en un futuro no tan lejano. La mecanización de las actividades productivas cada vez más eliminará puestos de trabajo. La tendencia es que todos los trabajos humanos que no dependen de discernimiento subjetivo sean sustituidos por las máquinas. Incluso labores que requieren de mucha calificación.

En ese cuadro, quizá, por un lado, la mayor parte de la población no tendrá trabajo. Pero, por otro, las empresas, libres de pagar salarios, van a tener muchas más ganancias y sería imperioso que los gobiernos les cobrasen más impuestos, pudiendo de esta manera financiar con relativa facilidad la RBU. Sería eso o el caos social, que no interesaría a nadie.

Pero hoy día, ¿sería viable la financiación de la RBU? Claro que la respuesta depende primariamente de cada país, de su riqueza y de cuánto sería la RBU. Entretanto, algo que podría allanar el camino para su financiación sería más impuestos cobrados a las empresas a cambio de algo que seguramente escandalizaría a muchos (principalmente a muchos izquierdistas): el fin de los derechos laborales y del sistema jubilatorio por repartición.

La idea se sostiene en que si una empresa no tiene obligaciones predeterminadas por una ley para con sus trabajadores y la negociación salarial y de condiciones de trabajo es libre entre esos y aquella, por un lado, podría actuar de modo más dinámico y tener más ganancias, y, por otro, mucho de lo que paga en concepto de indemnización por despido y encargos obligatorios dejaría de ser una imposición legal. Todo este ahorro y estos beneficios a más podrían tener como contrapartida un impuesto directamente destinado a financiar la RBU. 

Del lado del ciudadano, con una renta garantizada, podría ser él mismo el que haga su “ley”. Es decir, sería potencialmente autónomo para decidir qué condiciones le conviene o no. Obviamente que el nivel de autonomía dependería de cuánto sería la RBU y cuan necesario serían los ingresos generados por el trabajo de acuerdo con sus necesidades de consumo (esenciales o no).  

En lo que se refiere al sistema jubilatorio, el razonamiento sería en el sentido de sacar del estado la obligación de destinar una gran parte de los presupuestos nacionales para sostener un sistema que es cada vez más costoso en muchos países por el aumento de la expectativa de vida y que fue pensado para sociedades en que se vivía mucho menos. Sería obligación primaria del ciudadano si quisiera tener una renta cercana a lo que gana trabajando de ser el responsable por los aportes directos a su jubilación en un sistema de capitalización (que incluso podría ser en parte estatal). El sistema de capitalización asusta a muchos. Pero en el marco de una RBU, primero, el ciudadano siempre podría contar con ella, sumándole a lo (poco o mucho) que pudo capitalizar durante los años en que trabajó. Segundo, dependiendo del contexto económico de cada país, el estado podría pagarles un plus en concepto de RBU a los ancianos si la suma de dinero capitalizado y RBU es muy poca.

Tal vez, estas proposiciones no encontrasen buena recepción en las sociedades actualmente. Por el lado de la izquierda, en su gran parte anquilosada en determinados símbolos y poco sensible al pragmatismo, no sería admitido el fin de los derechos laborales. Muchos no entienden la razón única de su existencia, proteger al eslabón más débil, que es el trabajador, y creen que se trata de una naturalidad como el sol, el cielo y el aire, y que podrían ser prescindibles si el ciudadano no depende exclusivamente del trabajo para vivir (al menos para vivir con lo básico). Puedo comprender que solo admitiesen el fin de los derechos laborales si la RBU fuera lo suficientemente generosa. Pero no dudo que muchos de los izquierdistas, de tan apegados a la lucha de clases y otros conceptos marxistas (y los derechos laborales son una consecuencia de las muy importantes en su momento luchas obreras), rechazarían su fin independientemente del valor de la RBU.

Por el lado de la derecha, aunque se diga que la idea de la RBU fue vista con simpatía incluso por el gurú del liberalismo económico Milton Friedman, lo cierto es que la mentalidad de quien está de este lado de la vereda ideológica, es contrario al principio de ingreso no advenido del trabajo (casi por una posición “religiosa”). Creen que va en contra de la naturaleza humana. Para no hablar de los que están más cerca del extremo del liberalismo, que piensan que roza lo inmoral que la producción de unos pueda financiar el bienestar de otros.

Pero estoy convicto de que de a poco habrá cada vez más gente que se dará cuenta de que la ecuación que planteo será la que arroje el resultado más cercano a lo óptimo en materia de distribución de renta y de libertad económica.



miércoles, 12 de diciembre de 2018

O ÚLTIMO GRANDE DIA

Aquela final da Taça Intercontinental que hoje completa 25 anos, marcara o confronto mais esperado no âmbito clubístico de há muito. Por fim, o quase invencível Milan (que nos últimos dois anos e meio só perdera quatro vezes em jogos oficiais) media forças com o São Paulo, bicampeão da Taça Libertadores e vigente detentor do torneio.

Um jogo que se desenhou por linhas tortas, já que o representante natural europeu no torneio seria o Olympique de Marselha, que tinha proporcionado a maior surpresa ludopédica de 1993, ao bater o Milan na final da Liga dos Campeões Europeus em maio, justamente no mesmo dia em que o São Paulo renovou o título de campeão da Libertadores.

Entretanto, como foram descobertos casos de subornos ligados ao clube mediterrânico no Campeonato Francês, este foi alijado da nobre dipusta, além doutras punições, como ter sido rebaixado para a segunda divisão gaulesa.

O São Paulo chegava para a última e mais importante partida do ano depois duma temporada com mais de cem jogos, num calendário ainda mais insano que o de hoje no futebol brasileiro, e tendo conquistado todos os títulos internacionais que disputou (além da Libertadores, a antiga Supercopa dos Campeões da Libertadores e a Recopa). Ainda que a perda do Campeonato Paulista e do Brasileiro mostrasse sinais dum menor poderio do São Paulo, afetado pelo dinheiro que a Parmalat havia injetado no Palmeiras, a respeito de 1991 e 1992 (biênio em que conquistara no plano estadual e nacional um bicampeonato paulista e um Campeonato Brasileiro). O rival havia justamente eliminado o São Paulo do Brasileiro uma semana antes.

Pode dizer-se que, ainda que tão vencedor quanto, era um São Paulo menos brilhante do que o de um ano antes, quando derrotara o Barcelona por dois a um no mesmo mesmo palco da peleja contra o Milan. O Estádio Nacional de Tóquio. Não tinha mais, por exemplo, o grande astro daquele grupo, o meio-campista Raí, transferido no meio de 1993 para o Paris Saint-Germain.

Já o Milan, vigente bicampeão italiano e que liderava o Campeonato Italiano da então temporada (vindo de fato a conquistá-lo em maio do ano seguinte a par da Liga dos Campões Europeus) não podia contar com quem talvez tenha sido seu melhor jogador de todos os tempos. O centroavante Marco Van Basten. O holandês sofria de fortes problemas no tornozelo desde a temporada europeia de 1992/1993, tendo disputado seu último jogo na derrota do Milan para o Olympique de Marselha e nunca mais tendo podido voltar aos gramados, tendo de ter encerrado precocemente sua carreira.

Muito talvez pela perda de Van Basten, o Milan naquele final de 1993 não era tão bom quanto os das duas últimas temporadas. Ainda assim estava claramente à frente dos rivais tanto no âmbito italiano como no europeu. Era um time muito forte na defesa, contando com dois dos melhores defensores da história, Baresi e Maldini, além de ter um onze titular formado essencialmente por jogadores da seleção italiana (os dois citados, o zagueiro Costacurta, o volante Albertini, o meio-campista Donadoni e o atacante Massaro), francesa (o volante Desailly e o atacante Papin) e romena (Raducioiu).

Era uma época em que havia muito equilíbrio entre os clubes europeus e sul-americanos, muito diferentemente do fosso entre eles que se estabeleceu a partir da Lei Bosman, com os sul-americanos perdendo muito rapidamente seus principais talentos para a Europa e os principais clubes do Velho Continente formando equipes transnacionais tão ou mais fortes do que as próprias seleções de seus países.

Individualmente o Milan era um pouco mais forte do que o São Paulo, que tinha cinco jogadores que viriam a ser campeões do mundo pelo Brasil em 1994, o goleiro Zettti, o lateral-direito Cafu, o zagueiro Ronaldão, o meio-campista Leonardo e o atacante Müller, além de grandes jogadores que tiveram várias passagens pelo selecionado brasileiro, como meio-campista Palhinha e o veterano e um dos melhores volantes da história do futebol brasileiro, Toninho  Cerezo.

Toda a expectativa criada para este choque de gigantes foi correspondida. Foi um jogo cheio de alternativas e de suspense até o final e que terminou com o placar de mais gois da história da Taça Intercontinental desde que a competição começara a ser jogada em solo nipônico.

No primeiro tempo, o São Paulo abriu o placar com Palhinha aos 19 minutos. Mas as maiores  emoções foram reservadas para o segundo tempo, em que Milan empatou com Massaro, aos três minutos, o São Paulo desempatou com Cerezo (curiosamente quando este estava por ser substituído), aos 13 minutos, o Milan empatou novamente com 36 minutos com Papin e o São Paulo, com um "gol espírita" de Müller, estabeleceu o placar final aos 43 minutos. O que lhe valeu o bicampeonato intercontinental e o simbólico título de bicampeão do mundo.

A vitória por três a dois do São Paulo coroou o triênio mais fantástico da história do clube. Foi também a última conquista de grande envergadura do treinador Telê Santana no São Paulo, que depois só viria a conquistar a Recopa no ano seguinte (o outro título do São Paulo naquele ano, a Taça Conmebol, foi sob o comando de outro grande técnico da história do clube, Muricy Ramalho). Ainda que tenha quase conquistado o tricampeonato da Libertadores, tendo perdido para o Vélez Sarsfield a final. Foi, portando, o último dia excelsior do São Paulo com o maior técnico que o clube já teve.

Também foi a última vez em que um clube brasileiro superou um europeu numa disputa do gênero tanto no futebol jogado como no placar, já que o mesmo não se pode dizer de quando o São Paulo foi campeão do Mundial de Clubes derrotando o Liverpool, em 2005, o Internacional foi-o derrotando o Barcelona, em 2006, e o Corinthians foi-o derrotando o Chelsea, em 2012. Em todos estes três triunfos (não cito o Mundial de Clubes logrado pelo Corinthians em 2000, pois nesta ocasião não derrotou um europeu) seus rivais foram claramente melhores, já numa época em que os talentos do futebol estavam concentrados na Europa.

O torcedor são-paulino que viu aquele São Paulo pode considerar-se um privilegiado. Ao menos em relação aos torcedores mais novos, que, salvo uma grande mudança na estrutura do futebol mundial, muito provavelmente, não verão um São Paulo tão bom.

martes, 20 de noviembre de 2018

MÉDICOS CUBANOS E A "ESCRAVIDÃO"

A palavra escravatura viralizou-se entre grande parte da direita brasileira como forma de encampar as mudanças prometidas pelo presidente eleito, Jair Bolsonaro, no programa Mais Médicos a respeito da situação dos médicos cubanos e que tiveram como consequência o anúncio da retirada do convênio de parte do governo de Cuba com a OPAS (Organização Pan-americana de Saúde), que intermediava a vinda destes para o Brasil.

Para os bolsonaristas e outros quejandos os médicos cubanos eram como escravos. Seria inadmissível que o Brasil fosse conivente com o fato de ficarem com apenas um quarto do que o Brasil destinava pelo seu trabalho. Motivo principal para os galenos caribenhos serem qualificados naquela categoria.

Ora, se é verdade que o status quo deles não era o da plena liberdade, estando limitados a  condicionantes remuneratórias próprias dum país socialista, está muito longe da racionalidade que fossem escravos.

A escravatura pressupõe uma obrigação laboral. Caso muito distinto dos médicos cubanos, que vinham ao Brasil de acordo a sua plena vontade, não tendo sido, em nenhum momento, forçados a aderirem ao programa que leva medicina a uma parte do Brasil profundo e que sem sua presença ficaria carente de atendimento médico. Ademais, se na comparação com seus colegas brasileiros seus proventos eram baixos, estavam em situação salarial muito melhor do que se estivessem em Cuba, onde um médico ganha cerca ao equivalente a U$ 65 (Como se trata dum país socialista de renda per capita baixa, a limitação salarial é grande para todas as profissões, compensando-se-a com comida subsidiada e a não necessidade de se pagar aluguel. Embora grande parte da população viva em lugares precários e/ou amontoada).

Ademais dos R$ 3 mil que recebiam no Brasil, ainda tinham alimentação e moradia custeadas pelos municípios em que trabalhavam. Ou seja, quase uma vida de luxo para os padrões da ilha. O que faz com que os postos de médico no exterior nos convênios internacionais que o país estabelece, que rende ao governo cubano cerca U$ 5 bilhões por ano, sejam muito cobiçados pelos médicos cubanos.

Certamente, até os médicos que estivessem insatisfeitos com o fato de só poderem ficar com um quarto do que o governo brasileiro pagava achariam ridículo o título de escravo. Este tipo de léxico é muito usual na tática proselitista de atribuir a adversários ou a modelos que se critica algum extremo. Algo que é comum tanto à direita como à esquerda (Muitos esquerdistas adoram chamar de fascista todos que são de direita, por exemplo). Sendo que muitas vezes quem não adere a este tipo de discurso, preferindo o matiz e a ponderação, é chamado no Brasil de "isentão".

Pode-se criticar Cuba. Pode-se até achar que o Brasil não pode ser cúmplice de um governo que fica com a maior parte do que se paga pelo trabalho de um profissional, mesmo ao preço de que muitos municípios fiquem sem atenção médica (E desde que admitam esta terrível consequência). Não é a minha visão, mas entra na categoria do opinável. Entretanto, roça a cretinice usar palavras muito longe de serem apropriadas para o que querem reprovar. No caso específico da palavra escravo, é até uma falta de respeito pela memória de tantos que no passado sofreram a terrível tortura de o serem. Sendo o Brasil o último das Américas que aboliu a escravidão.

miércoles, 14 de noviembre de 2018

DESEO SEXUAL, LA MAYOR DIFERENCIA ENTRE LOS GÉNEROS

Si hay una gran diferencia entre hombres y mujeres es a respecto del sexo. Más concretamente del deseo de tenerlo.

Es un tema que poco se habla, al menos en el ámbito de los análisis mediáticos o académicos, pero que mucho se siente y se sabe (aunque en el afán de una visión igualitaria total entre los géneros muchos lo nieguen. Algunos de modo sumamente cínico).

Mientras los varones tienen el deseo carnal muy fácilmente activado, no necesitando ni siquiera haber hablado con el ser objeto de ello, las mujeres tienen un proceso mucho más complejo para que lleguen a esto.

El mayor ejemplo de esto es el mercado del sexo pago. El de la prostitución. Si este es tan grande de parte del ofrecimiento del servicio sexual de mujeres para hombres, significa cabalmente cuan diferente es la demanda masculina para practicar el coito en relación a la femenina. Muchos menos hombres irían a pagar para copular si hubiese tantas mujeres como ellos con estas ganas.

Los propios trabajadores del sexo hombres en general tienen como clientes a otros hombres. Las mujeres simplemente no tendrían casi ninguna necesidad de pagar por tener sexo y cuando lo hacen sería más por un capricho o por un lujo que se quieren dar. El sexo está totalmente disponible para ellas, tamaño es el número de hombres que lo quieren sin cualquier exigencia sentimental si esta tampoco sea la suya.

El tema sentimental es justamente uno de los grandes motivos para que ocurra la distinción. Las mujeres tienen muy atado lo carnal a lo sentimental de modo general. Con los hombres es muy difícil que esto se suceda. Sería raro que un hombre rechazara sexo con una mujer que vea mínimamente atractiva si esta se lo propusiera, independientemente de que nutra empatía por ella o no.

Es justamente por el hecho de que tengan tan velozmente ganas de copular que los hombres homosexuales tienen fama de promiscuos. Como es fácil encontrar una pareja sexual, suelen tener varias a lo largo de su vida (al menos en comparación al hombre heterosexual promedio, que solo no es promiscuo como el homosexual por falta de oportunidad).

A raíz de esta gran diferencia, en las cada vez más populares aplicaciones para ligar, como Tinder y Happn, se verifica una manifiesta dificultad de los hombres en conseguir un "match" y un "crush" (nombres dados respectivamente en Tinder y Happn para cuando dos personas dan recíprocos "likes", habilitando la conversación entre ambos). Como hay una gran disparidad entre el número de cuentas femeninas y masculinas (principalmente porque en el imaginario ingenuo de los hombres en estas aplicaciones se lograría sexo fácilmente, conduciendo a que haya mucho más perfiles de hombres), no es nada fácil llamar la atención de una mujer. Teniendo el hombre muchas veces que bajar su listón para que tenga oportunidad con alguna mujer. Además, estudios demuestran que, en general, solo un pequeño grupo de hombres concentran una gran parte de likes mutuos de las mujeres. Como sobran varones, para una mujer es fácil un like mutuo de hombres mucho más bonitos que ellas (obviamente, si después su objetivo es entablar un noviazgo, muy difícilmente este hombre más bonito va a querer algo más allá del sexo con ella).

Que hombres y mujeres tengan tanta diferencia en el surgimiento del deseo sexual no es algo digno de crítica a ninguno de los dos. Hace parte simplemente de su distinta naturaleza. Aunque parte de ella pueda ser modificada con el tiempo. Quizá lo genético explique al menos parte de lo poco proclive que la mujer es a respecto del sexo casual, puesto que durante mucho tiempo el sexo presuponía un gran riesgo de que quedase embarazada y tal vez en el futuro las mujeres pierdan este predeterminismo genético ya que las más variopintas formas de protección hacen con que hoy sexo y concepción no deban estar relacionados con un gran grado de seguridad.

El gran problema es que mientras las mujeres no admitan que los hombres estén muy fácilmente excitados sexualmente, van a seguir molestas con manifestaciones que en sí no significan un desrespeto o un acoso hacia ellas. Creo que mucho de los movimientos feministas, como el #metoo, es basado en la exageración y en la gran falta de comprensión. Una misma cosa dicha por dos hombres puede ser interpretada de modo diferente si uno es también objeto de la atracción de la mujer y el otro no. Y como en su vida una mujer será blanco de muchos intentos de ligue, toda esta ola feminista, muchas veces con características moralistas, puede hacer con que una se sienta como una víctima cuando haya un abordaje masculino.

También a los hombres les cabe el ejercicio del sentido común, para que sepan que no deben insistir cuando haya un rechazo de la mujer, principalmente si hay una relación de poder de él hacia ella (lo que muchas veces puede caracterizar un acoso).

Ponerse en los zapatos del otro, por lo tanto, es fundamental. Las diferencias entre hombres y mujeres no pueden resultar en una guerra de los sexos.

viernes, 21 de septiembre de 2018

SEMELHANÇAS E DIFERENÇAS ENTRE 1989 E 2018

Muitos têm comparado as eleições presidenciais deste ano com as de 1989, as primeiras realizadas no Brasil para a escolha direta do presidente desde o golpe militar de 1964.

De fato, são pleitos que possuem semelhanças em vários aspectos. Entretanto, também há diferenças significativas.

Neste texto pretendo traçar os pontos de comum (ainda que sem ter como saber do principal, quem será o vencedor da eleição deste ano) e de diferente entre ambos escrutínios.

Semelhanças

Pulverização:  Em ambas eleições o quadro de candidaturas estava muito fragmentado. De momento, são as duas presidenciáveis com maior número de postulantes ao Palácio do Planalto. Embora a de 1989 tenha tido muito mais. 22 contra 13 da deste ano. Porém, mais do que o número de candidatos em si, o que se deve destacar é o número de candidatos competitivos que entraram na campanha. Em 1989 quatro alimentaram chances reais de ir ao 2º turno durante boa parte da campanha. Fernando Collor (PRN), Luiz Inácio Lula da Silva (PT), Leonel Brizola (PT) e Mário Covas (PSDB). Ademais de ter havido outras candidaturas de peso histórico, como a de Paulo Maluf (PDS, hoje PP) e Ulysses Guimarães (PMDB, hoje MDB). A de 2018 até a supera em candidaturas competitivas. Entraram na campanha cinco postulantes no grupo de favoritos. Jair Bolsonaro (PSL), Marina Silva (Rede), Ciro Gomes (PDT), Geraldo Alckmin (PSDB) e Fernando Haddad (PT).

Líder, de partido nanico: Não sabemos se o resultado final coincidirá e se o eleito em 2018 será, como em 1989, dum partido nanico, já que o partido do vencedor, Collor, era pouco relevante. Mas o fato é que quem lidera as intenções de voto, Bolsonaro, pertence a um igualmente com pouca representação no Brasil.

Colocação dos candidatos: Se o 1º turno terminar de acordo às últimas pesquisas do Datafolha e do Ibope, a classificação dos candidatos será muito parecida a de 1989 em relação aos quatro primeiros postos tendo em conta os partidos dos candidatos. No 1º lugar, Bolsonaro e Collor. Ambos de partidos nanicos. No 2º, Haddad e Lula, do PT. No 3º, Gomes e Brizola, do PDT. No 4º, Alckmin e Covas, do PSDB.

Disputa acirrada entre PT e PDT: Em 1989 apenas 0,77 pontos percentuais separaram Brizola de Lula no 1° turno (17,18% dos votos válidos para Lula e 16,51% para Brizola). Neste ano, as candidaturas do PDT, com Gomes, e do PT, com Haddad, ao menos na última pesquisa do Datafolha, aparecem empatadas tecnicamente e poderiam protagonizar uma luta renhida parecida para a segunda vaga do 2º turno.

Candidatura do MDB: Assim como em 1989, com Ulysses Guimarães, o partido com mais deputados do Brasil, o MDB, lançou presidenciável (Henrique Meirelles). Algo pouco comum nas presidenciais. Fora 1989 e 2018, isto só ocorrera em 1994, com Orestes Quércia. E igualmente como 1989 é uma postulação sem qualquer possibilidade de êxito, mesmo com muito tempo de TV.

Presidente impopular: Tanto o presidente de 1989, José Sarney, como o atual, Michel Temer, gozam de baixa popularidade (principalmente o segundo).

Diferenças

Eloquência do líder: Collor tem uma retórica muito melhor do que a de Bolsonaro, que, além da falta de ideias que escapem da generalidade, tem uma fraca oratória e um mau português. Collor, ademais de bom tribuno, dava bem menos tropeções na língua de Camões do que a grande maioria dos políticos.

O PT no imaginário coletivo: Em 1989 o PT era associado ao socialismo real. Ficou famosa a frase do então presidente da FIESP, Mário Amato, "se Lula ganhar, 800 mil empresários deixarão o Brasil". Ao longo dos anos o partido se foi aproximando do centro e mesmo que o mercado financeiro possa temer a volta de um de seus quadros ao Palácio do Planalto, só malucos ainda relacionam o PT ao socialismo real. Outra grande diferença sobre o partido da estrela vermelha é que no plano ético sua imagem hoje não é boa, após os vários casos de corrupção em que esteve envolvido, tendo mesmo seu líder histórico, Lula, na cadeia. Já em 1989, o PT era quase sinônimo de ética na política.

Comportamento eleitoral das regiões: Em 1989 o Nordeste, hoje bastião eleitoral do PT, votava mais à direita. E os principais apoios de Lula vinham do Sul e Sudeste (concretamente no 2º turno, quando Lula herdou a enorme votação de Brizola no Rio Grande do Sul e no Rio de Janeiro). Ademais de ter mais apoio da classe média e menos dos pobres do que as candidaturas do PT soem ter hoje. Talvez justamente pela importância que a classe média dava à questão ética. Enquanto hoje o partido tem mais apoio dos pobres por causa da melhora de vida que tiveram nos anos em que Lula foi presidente.