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sábado, 25 de febrero de 2017

ABORTO: DERECHO PERSONAL E INTRANSFERIBLE

El derecho de un padre debe ser el mismo del de la madre. Pero mientras a un hijo no sea dada a luz, este principio no tiene razón en existir.

El simple hecho de que es a la madre que cabe la responsabilidad de la gestación debería ser suficiente para considerarla como la única con potestad de llevarla adelante o no.

El embarazo es una desigualdad ineludible que la naturaleza impuso entre hombres y mujeres. En países como Uruguay, en que la ley permite su interrupción voluntaria hasta las 12 primeras semanas, pretender que un hombre pueda impedirla es no entender esta diferencia. Fue el caso de la jueza de Mercedes Pura Concepción Book, que dio la razón a un padre que reclamaba por la no interrupción del embarazo de la mujer con quien vivía en concubinato.

Pero quizá lo peor es el contenido de la justificativa de la jueza, que hace referencia al feto como «un ser humano nuevo con derechos inherentes a su condición de tal protegidos legalmente» y que «la decisión de interrumpir al embarazo no atañe solo a su cuerpo sino que realmente también afecta a otro ser humano.» Es decir, claramente, poniendo sus convicciones personales por delante de la ley.

No es fácil tener en la barriga durante nueve meses un feto a quien no se desea tener como hijo, independientemente de los motivos, que solamente deben decir respecto a la mujer que lo lleva en su vientre. Si por casualidad, el embarazo no conllevase ningún tipo de sacrificio físico o psicológico no estaría mal que su interrupción también tuviese que contar con la anuencia del padre. Pero esto jamás será posible. Siendo así, nada más justo que este, por más que esté dispuesto a hacerse cargo de la crianza del hijo, como es el caso, esté apartado de la decisión. Aunque pueda ser penoso para él.

Ojalá una nueva decisión judicial, puesto que la mujer presentó una apelación, revierta el fallo de la jueza y que aquella pueda ejecercer la libertad para abortar que ley en Uruguay les concede a las mujeres desde 2012.


sábado, 21 de diciembre de 2013

"LA VIOLENCIA"

Osado es poco para definir al tema y al video clip de Agarrate Catalina y No Te Va a Gustar “La Violencia”. La canción no solo justifica la violencia como pone a quien anda en el mundo del crimen como las verdaderas víctimas de la sociedad.

La lectura que hizo el compositor de la música, Tabaré Cardozo, no es tan diferente de la que hacen muchos izquierdistas en Uruguay, en América Latina y en el mundo a respecto de las causas de la violencia. Pero de modo mucho más explícito y desvergonzado que lo general. Los cantantes no tienen pegas en transformar, aunque metafóricamente, a los criminosos como jueces de la sociedad.

Atribuir la violencia a la desigualdad, pobreza y falta de educación como hacen en "La Violencia" es una vieja enfermedad infantil de la izquierda. No que estas no tengan relación con la delincuencia. Pueden tenerlo y mucho. El problema es considerar al criminoso como un ser desprovisto de razonamiento y/o que simplemente es llevado al crimen porque no le resta otra alternativa.

En realidad, es difícil negar que el contexto social (no solamente situación social en sí, pero los ejemplos del alrededor) de una persona es una variable importante que podrá determinar si escoge delinquir. Pero la verdad es que, en la mayoría de las veces, solo delinque quien tiene una propensión a ello.

Lo que hace a un excluido social y a un marginado delinquir es que, primero, tiene una floja escolaridad, segundo, ve muchas menos alternativas en su vida que otros. Tercero, piensa que tiene mucho menos que perder. Pero nada de esto va a impulsar a una persona a matar o a robar si no tenga una tendencia psicológica que lo lleve a elegir esto.

Seguramente, muchos de los criminosos de las sociedades de América Latina no lo serían si hubiesen nacido en Europa Occidental, por ejemplo. Donde tendrían otro contexto social y de formación humana.

Pero y la sociedad que sufre con la violencia, y que en el tema “La Violencia” es expuesta, paradójicamente, como verdugo, ¿qué culpa puede tener en que haya semilleros que ayuden a que alguien se torne un criminoso?   Objetivamente ninguna. Incluso porque la mayoría de las víctimas de la violencia es gente tan o aún más pobre o excluida socialmente que los que la generan. Que comparte o pudo haber compartido los mismos flagelos sociales y que por estar en zonas menos seguras están menos protegidas. Pero ni a una persona de clase media o alta se le puede achacar responsabilidades por un acto criminal en sí. Aunque el individuo pueda tener poca sensibilidad social y ser contrario a políticas de distribución de riqueza no se puede hacerlo. Ninguna o casi ninguna ideología puede ser peor que un asesinato, por ejemplo.


No tengo dudas de que más educación, más crecimiento económico y, fundamentalmente, menos desigualdad social (el factor más fuerte en la cadena de factores que lleva a una persona a delinquir) tendrían como resultado menos violencia. Pero mientras esta exista no hay otra alternativa para los gobiernos, en lo que se refiere a su política de seguridad, que no bajar la guardia. Por otro lado, estos no deben ser rehenes de los pedidos de mano duro que pululan en gran parte de la sociedad y que son la contracara del discurso de justificativa de la violencia por parte de la izquierda.



miércoles, 10 de abril de 2013

MATRIMONIO IGUALITARIO


Uruguay se ha tornado en el décimo segundo país en el mundo y el segundo en América Latina que altera su código civil para permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo. El país se pone así al frente de muchas naciones de gran desarrollo, en el pasado llamadas de primer mundo, como EEUU, Italia, Alemania, Austria, Suiza y Australia, que todavía no han llegado a un consenso político sobre la importancia de dar a los homosexuales el derecho a casarse.

El matrimonio igualitario es un gran paso adelante de Uruguay hacia lo civilizacional, pues legitima la naturaleza de los que sienten atracción por personas del mismo sexo, dándoles los mismo derechos que tienen la mayoría de la población, los heterosexuales. Además, el matrimonio igualitario genera un efecto muy fuerte hacia la normalización de la homosexualidad en la sociedad. Los prejuicios hacia el colectivo de homosexuales seguirán existiendo, pero a partir del momento en que el Estado acaba con las desigualdades ante las leyes, las discriminaciones tienden a sufrir un descenso mucho más fuerte que si el Estado continuase manteniendo una posición también discriminatoria.

Particularmente, creo que el matrimonio es una figura jurídica trasnochada. Pero discutir el lugar del casamiento en la sociedad en términos genéricos tiene poco sentido en el marco de la discusión a respecto del matrimonio igualitario. Seguramente, muchos homosexuales que no tienen intención de casarse están tan contentos con la ley como los que sí la tienen. Aquí más importante que el matrimonio es la igualdad que la ley propicia y, fundamentalmente, simboliza.

sábado, 26 de noviembre de 2011

ACHICANDO LAS CAUSAS



El volantazo del Frente Amplio contra la violencia de género, que tuvo como protagonista inesperado a José Mujica, en las calles de Montevideo, el jueves, fue algo en sí loable. El asesinato de mujeres por sus novios o esposos es un lastre, muchas veces, desapercibido, pero que constituye una cifra de muertes mucho más grande que las ocasionadas por las tan habladas rapiñas.

Entretanto, el mensaje de los folletos no fue de los más felices. “Hombre aprende a perder” pasa la idea de que el único motivo de la violencia de género es una posible infidelidad de la mujer. Si esta fuese la única razón que causase muertes derivadas de la violencia de género, ciertamente, su número sería mucho menor.

El principal móvil de la violencia de género es, por encima de todo, una mentalidad masculina que se cree dominadora, curtida en ambientes donde se considera normal que el hombre tenga a la mujer como su propiedad, pudiendo hacer de ella lo que quiera. De ahí a que empiece a hacerle daño puede aparecer cualquier motivo, incluso, y, principalmente, de los más baladíes. O, simplemente, puede haber nada, bastando que el hombre tenga ganas de pegarle a la mujer, como gesto de lo más cruel e inhumano que tiene dentro de él.

Decir que el hombre le pega o mata a su mujer por infidelidad de esta es, además, un matiz que se hace a la brutalidad masculina. No se puede difundir ninguna chispa de culpabilidad de la mujer cuando es víctima de este horrendo crimen. Tampoco, yendo al contenido lateral del mensaje, en una sociedad moderna es bueno propagar que en la relación entre hombres y mujeres hay conquistados y conquistadores, perdedores y vencedores. Las mujeres no pertenecen a los hombres. Razonar así es ir por lo trasnochado.

Ojala, en el año que viene, cuando el mundo recuerde el drama de la violencia de género de nuevo, el Frente Amplio tenga un eslogan más de acuerdo con la realidad de la violencia de género para otro posible volantazo.

sábado, 8 de octubre de 2011

INTENTANDO ENTENDER A OMAR FREIRE


Pocas personas que han intervenido o han intentado intervenir en la vida pública uruguaya han generado tanta risa como Omar Freire. Con su movimiento, que tiene como bandera la “liberación masculina”, Freire, que hasta quiso ser candidato a presidente de Uruguay, se ha tornado una figura célebre – aunque sea por lo ridículo.

Entre las propuestas de Freire se incluyen la creación de un campo nudista; un plan para los que él denomina de “indigentes sexuales”; y el fomento al turismo sexual y de las drogas.

Para la inmensa mayoría de los uruguayos, Freire no pasa de un loco, desequilibrado y pervertido, y solo le hacen caso para pasar un momento de diversión mientras miran la tele, como cuando fue entrevistado hace algunos días por el programa Cámara Testigo de Canal 12 (http://www.youtube.com/watch?v=RbXe2rR_gug), después de algunos años en el olvido mediático.

La ideología freirista parte del principio de que el hombre, en general, sería oprimido por la mujer. Que esta tiene el poder de decir sí o no a los deseos, principalmente sexuales, masculinos.

Para Freire las mujeres desde que pudieron adquirir derechos que les eran negados antes pasaron a portarse como seres egoístas que desdeñan a los hombres, que siempre deben estar a merced de su veredicto para el acto carnal. Él quiere que a cambio de sus conquistas las mujeres sean más benevolentes con los hombres. Para esto, Freire, incluso, sugería que estas fuesen obligadas a la práctica del coito cuando los hombres lo quisiesen. Ahora Freire plantea que sea el Estado el que permita el acceso al sexo de los hombres, subsidiándoles pagos a prostitutas.

Sin duda que lo planteado por Freire no tiene la menor cabida en cualquier sociedad mínimamente democrática. Y que solo se puede tolerar lo que dice por ser inofensivo en razón del nulo apoyo que tienen sus ideas.

Pero por detrás de sus absurdos razonamientos habría cosas que nos pueden hacer reflexionar. En concreto, en términos sociológicos, la correlación de fuerzas de hombres y mujeres en el sexo.

La supuesta potestad femenina en relación al sexo es vox populi. En general, las mujeres eligen y los hombres son electos.

Un paradigma de esto es lo que ocurre en la mayoría de las discotecas. Mientras los hombres van a por las mujeres, intentando, como reza la jerga popular rioplatense, levantárselas, estas nada tienen que hacer. A los hombres les cabe la obligación de, por medio de un gran palabrerío, convencer a las mujeres para que se queden con ellos.

Es muy extendido lo de que si una mujer quiere sexo lo logra fácilmente. Ya un hombre, incluso si sea estéticamente bien constituido, siempre tendrá una gran incerteza a respecto de esta posibilidad.

Es verdad que ni todas las mujeres tendrán tan abierto el camino hacia el coito. Claro que dependerá mucho del físico de cada una. Pero hasta las que no son bonitas no tienen tan difícil el tema.

Viendo la situación desde este prisma se podría llegar a la conclusión que el sexo es más una necesidad masculina que femenina, que el hombre tiene más disponibilidad al sexo de que la mujer.

En realidad, para las mujeres el sexo es tan importante que para los hombres y parte de ellas no tienen preocupación que la relación sexual no sea conjugada con una relación sentimental. Pero ellas no son tan primarias cuantos los hombres para que acepten hacer sexo.

Aunque tratándose solo de sexo casual, las mujeres exigen un tiempo mayor y un conocimiento mayor de los hombres pretendientes. Son estadísticamente pocas las que harían sexo nomás. Sin el popular chamuyo, grande o pequeño, o la famosa invitación en una salida o en una boliche, es muy difícil entablar cualquier contacto carnal con una mujer. Una prueba de esto es que los hombres que ejercen la prostitución casi no tienen como clientes a mujeres. Solo a otros hombres.

Los hombres, por lo contrario, la gran mayoría, al menos de los solteros, practicaría el coito con cualquier desconocida, sin que hubiese el menor cambio de palabras mínimamente desarrolado. Un programa de la televisión británica hace tres años mostró bien eso. Puso un hombre y una mujer en la calle. Los dos, en momentos distintos, tenían la siguiente tarea, proponer la copulación a las personas de sexo distinto que iban pasando. Mientras el índice de aceptación de los hombres fue altísimo el de las mujeres fue cero.

Para muchos hombres estas contradicciones pueden causar frustraciones, ya que el sexo es visto casi como una actividad básica de la vida. Los que no saben cómo encontrar la dirección para el coito, a veces, tienen como única opción su práctica en cambio de plata, es decir pagando una prostituta, como confiesa que lo hace el propio Omar Freire.

No dejemos de dar carcajadas con el viejo Omar. Pero seamos serios en discutir temas que vienen a colación de su tesis, aunque podamos tirar a la basura la gran mayoría de ella.