"La extrema derecha alcanzó una gran votación en las municipales francesas". Titulares del género están presentes en muchos de los medios de todo el mundo en razón del buen resultado que el Frente Nacional ha logrado en las elecciones muncipales de Francia que se concluyeron este domingo con su segunda vuelta.
Es una idea muy extendida la de que partidos de la naturaleza del Frente Nacional, como, por ejemplo, el Partido Nacional Británico y el Partido por la Libertad (de Holanda), son lo extremo del arco político en lo que se refiere a su péndulo derecho.
Esta evaluación contiene una gran infatilidad. Es falso que estos partidos sean de extrema derecha.
Existe una gran confunción en la clasificación de ellos. Son considerados como de extrema derecha pues son partidos con consignas de intolerancia, con fuertes rasgos xenófobos, racistas y homofóbicos, por ejemplo. Pero esto no tiene que ver necesariamente con la dicotomía derecha e izquierda. Esta se juega, básicamente, en el terreno económico. Con la izquierda defendiendo más igualdad social, en detrimiento de haber menos libertad económica. Y la derecha lo contrario. Aunque, obviamente, esta dicotomía presente muchísimos matices.
En este cuadro, no se puede decir que un partido como el Frente Nacional, que defiende más participación del Estado en la economía - aunque con menos generosidad hacia los más pobres - que la Unión por un Movimiento Popular (UMP), considerado de centro-derecha, sea de extrema derecha.
La denominación correcta para el Frente Nacional sería derecha autoritaria o derecha intolerante. Así como fue el propio fascismo y el nazismo. Aunque en estos dos casos, estos dos términos se quedarían cortos. Eran en realidad una derecha totalitaria. Pero como en los gobiernos nazista en Alemania y fascista en Italia el Estado jugaba un destacado rol en la economía, no se puede considerarlos como gobiernos de extrema derecha.
En realidad, hay relativamente pocos partidos en el mundo que pueden ser considerados de extrema derecha. Estos serían aquellos que propusiesen un Estado mínimo, con poquísima o ninguna regulación, y sin políticas de transferencia de renta. La verdad, los valores de la extrema derecha están representados (y de modo muy fuerte) en los mercados financieros y en las grandes corporaciones, que muchas veces presionan a los gobiernos con sus chantajes tácitos para que opten por políticas neoliberales y antisociales.
lunes, 31 de marzo de 2014
viernes, 28 de febrero de 2014
IDH, RELIGIÓN Y HOMOFOBIA
El mundo, al menos el llamado mundo occidental, se espantó esta semana con una ley profundamente homofóbica aprobada en Uganda, que condena a los homosexuales a la prisión perpetua.
Lo peor es que Ugunda no fue el primer país del mundo con un ley tan cruel como esta. Otros 16 países también condenan de por vida a quienes tengan prácticas homosexuales. Como es el caso de Birmania, Sierra Leona, Togo, Santo Tomás y Príncipe, Tanzania, Barbados, Guyana, Pakistán y Sudán y Sudán del Sur, Mauritania, Nigeria, Somalia, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Yemen e Irán (aunque los diez últimos tengan una ley menos rigurosa, solo puniendo a los homosexuales en casos específicos). Además hay varios otros países con leyes en su código penal de carácter homofóbico. Principalmente en África.
La mayoría de estos países tienen en común dos cosas. Bajo IDH y mucha religiosidad. Sea de raíz cristiana sea de raíz islámica. Estos dos factores son los que más impulsionan a que la clase de política de un país lleve a cabo medidas de clara persecución a los homosexuales.
País en que la población tiene renta per cápita baja, mala salud y educación son más proclives a dejarse arrastrar por el prejuicio de orientación sexual. Si dentro de este contexto hay una fuerte presencia del componente en sí discriminatorio, en razón de sus dogmas, como es el religioso, principalmente en su versión más extremista, lo anterior tiene más posibilidades de potenciarse.
La contracara de esto son los países que más respetan la diversidad sexual en el mundo, que son los ubicados en Europa Occidental, donde las sociedades están más secularizadas que en el resto del mundo y donde el IDH promedio es de los mejores del mundo.
Mientras haya países sumidos en la ignorancia, pobreza y cooptados por creencias sectarias, muchas personas pagarán con la libertad por la simple razón de su naturaleza sexual. Un auténtico medievo en pleno siglo XXI.
Lo peor es que Ugunda no fue el primer país del mundo con un ley tan cruel como esta. Otros 16 países también condenan de por vida a quienes tengan prácticas homosexuales. Como es el caso de Birmania, Sierra Leona, Togo, Santo Tomás y Príncipe, Tanzania, Barbados, Guyana, Pakistán y Sudán y Sudán del Sur, Mauritania, Nigeria, Somalia, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Yemen e Irán (aunque los diez últimos tengan una ley menos rigurosa, solo puniendo a los homosexuales en casos específicos). Además hay varios otros países con leyes en su código penal de carácter homofóbico. Principalmente en África.
La mayoría de estos países tienen en común dos cosas. Bajo IDH y mucha religiosidad. Sea de raíz cristiana sea de raíz islámica. Estos dos factores son los que más impulsionan a que la clase de política de un país lleve a cabo medidas de clara persecución a los homosexuales.
País en que la población tiene renta per cápita baja, mala salud y educación son más proclives a dejarse arrastrar por el prejuicio de orientación sexual. Si dentro de este contexto hay una fuerte presencia del componente en sí discriminatorio, en razón de sus dogmas, como es el religioso, principalmente en su versión más extremista, lo anterior tiene más posibilidades de potenciarse.
La contracara de esto son los países que más respetan la diversidad sexual en el mundo, que son los ubicados en Europa Occidental, donde las sociedades están más secularizadas que en el resto del mundo y donde el IDH promedio es de los mejores del mundo.
Mientras haya países sumidos en la ignorancia, pobreza y cooptados por creencias sectarias, muchas personas pagarán con la libertad por la simple razón de su naturaleza sexual. Un auténtico medievo en pleno siglo XXI.
viernes, 31 de enero de 2014
PRECONCEITOS ENTRE BRASIL E PORTUGAL
Este mês circularam na internet cartazes de supostos insultos de alunos e professores da Universidade de Coimbra contra estudantes brasileiros desta tradicional instituição académica. Como os cartazes estão no âmbito da campanha duma lista para a eleições da Associação de Estudantes da universidade, não é possível saber se tudo o que foi reproduzido neles foi, de facto, dito.
Entretanto, não é do nada que os estudantes teriam elaborado os cartazes. Se o fizeram é porque problemas do género haveria dentro da universidade. O que não é uma surpresa. Que há certa xenofobia de parte da sociedade portuguesa não é uma novidade.
Na verdade, a relação entre brasileiros e portugueses está longe de estar livre de preconceitos mútuos. A natureza deles é que é diferente.
O preconceito dos brasileiros é até muito mais transversal na sociedade brasileira do que o português. Porém tem raízes mais simples.
Em geral, os brasileiros quando falam mal dum português falam-no mais num contexto de galhofas - ainda que, muitas vezes, estúpidas. Seu principal expoente são as anedotas de portugueses. Entretanto, a maioria dos brasileiros acredita piamente que os portugueses não são burros apenas nas anedotas. Creem que Portugal é um país cheio de pessoas pouco evoluídas intelectualmente e que parou no tempo. O próprio sotaque português, muito carregado e feio para os brasileiros, ajuda a manter firme esta convicção.
Talvez isto seja fruto da vaga imigratória de portugueses no Brasil entre a segunda metade do século XIX e a primeira metade do século XX. Como este fluxo foi composto principalmente por pessoas com pouca ou nenhuma instrução educacional, a imagem do português burro fincou-se no Brasil. Como os brasileiros pouco se interessam pela realidade e atualidade de Portugal (e outros países) esta imagem ficou perpetuada. E mesmo brasileiros com bom nível cultural deixam-se de influeciar-se por ela.
Já o preconceito português contra brasileiros é mais complexo. Está inserido em mais questões.
A xenofobia é uma das principais marcas da Europa. Milénios de conflitos e guerras no continente europeu não foram em vão em relação à visão que cada povo europeu tem relação a outros povos. Se a xenofobia de europeus contra europeus diminuiu consideravelmente nas últimas décadas, muito em razão da União Europeia e dos laços que esta criou, apesar de sua construção estar longe do seu ideal, desenvolveu-se nas últimas décadas a xenofobia contra os imigrantes de outras partes do mundo, que na visão simplista de muitos vêm roubar empregos dos nacionais e aumentar a violência.
Muito por só ter tido há relativamente poucos anos um fluxo imigratório e pelas características do próprio povo português, Portugal é do países menos xenófobos da Europa. Tanto que é dos poucos que não têm partidos abertamente contra a imigração com representação parlamentar. Porém, nichos xenófobos não são difíceis de encontrar na sociedade portuguesa.
Como a presença do Brasil em Portugal, tanto internamente (por meio dos imigrantes brasileiros, a maior comunidade de estrangeiros em Portugal) como externamente (por meio do muito que é dito do Brasil em Portugal e do que chega do intercâmbio cultural do Brasil para Portugal) é grande, há certo incómodo de parte dos portugueses contra os brasileiros.
Este sentimento, muitas vezes, é gerado por uma mistura de coisas aparentemente contraditórias. Por exemplo, se por um lado os brasileiros os brasileiros podem ser invejados por terem um sotaque mais suave e um conteúdo discursivo mais aberto e menos circunspecto, podem ser alvo de gozo por falarem tão mal o português. E nem os que que falam bem escapam à generalização.
Mas é no campo do esteriotipo em que se encontram os casos mais flagrantes de xenofobia. Nisto o maior alvo é a mulher brasileira, vista como "fácil" e como potencial prostituta (Nada, pelo contrário, contra mulheres muito liberais para o sexo, o que está longe de ser o caso das brasileiras, ou prostitutas, mas a visão que prega isto é carregada de reprovação e machismo).
A xenofobia de parte da sociedade portuguesa contra brasileiros também tem uma forte aliada, o racismo. Como grande parte dos brasileiros é negro ou mulato, a junção do elemento nacional e étnico aumenta ainda mais a sanha condenatória desta parte da sociedade.
Se no aspecto qualitativo, o preconceito português é mais grave que o brasileiro, no quantitativo é bem menor, pois enquanto poucos brasileiros não olham para os portugueses com desdém, pode-se dizer que há uma considerável parte dos portugueses que não apenas nada têm contra o Brasil como até o veem com simpatia.
Em resumo, enquanto o preconceito brasileiro é resultado mais duma falta de conhecimento, o português é resultado mais duma falta de compreensão, de teimosia e de maldade.
Entretanto, não é do nada que os estudantes teriam elaborado os cartazes. Se o fizeram é porque problemas do género haveria dentro da universidade. O que não é uma surpresa. Que há certa xenofobia de parte da sociedade portuguesa não é uma novidade.
Na verdade, a relação entre brasileiros e portugueses está longe de estar livre de preconceitos mútuos. A natureza deles é que é diferente.
O preconceito dos brasileiros é até muito mais transversal na sociedade brasileira do que o português. Porém tem raízes mais simples.
Em geral, os brasileiros quando falam mal dum português falam-no mais num contexto de galhofas - ainda que, muitas vezes, estúpidas. Seu principal expoente são as anedotas de portugueses. Entretanto, a maioria dos brasileiros acredita piamente que os portugueses não são burros apenas nas anedotas. Creem que Portugal é um país cheio de pessoas pouco evoluídas intelectualmente e que parou no tempo. O próprio sotaque português, muito carregado e feio para os brasileiros, ajuda a manter firme esta convicção.
Talvez isto seja fruto da vaga imigratória de portugueses no Brasil entre a segunda metade do século XIX e a primeira metade do século XX. Como este fluxo foi composto principalmente por pessoas com pouca ou nenhuma instrução educacional, a imagem do português burro fincou-se no Brasil. Como os brasileiros pouco se interessam pela realidade e atualidade de Portugal (e outros países) esta imagem ficou perpetuada. E mesmo brasileiros com bom nível cultural deixam-se de influeciar-se por ela.
Já o preconceito português contra brasileiros é mais complexo. Está inserido em mais questões.
A xenofobia é uma das principais marcas da Europa. Milénios de conflitos e guerras no continente europeu não foram em vão em relação à visão que cada povo europeu tem relação a outros povos. Se a xenofobia de europeus contra europeus diminuiu consideravelmente nas últimas décadas, muito em razão da União Europeia e dos laços que esta criou, apesar de sua construção estar longe do seu ideal, desenvolveu-se nas últimas décadas a xenofobia contra os imigrantes de outras partes do mundo, que na visão simplista de muitos vêm roubar empregos dos nacionais e aumentar a violência.
Muito por só ter tido há relativamente poucos anos um fluxo imigratório e pelas características do próprio povo português, Portugal é do países menos xenófobos da Europa. Tanto que é dos poucos que não têm partidos abertamente contra a imigração com representação parlamentar. Porém, nichos xenófobos não são difíceis de encontrar na sociedade portuguesa.
Como a presença do Brasil em Portugal, tanto internamente (por meio dos imigrantes brasileiros, a maior comunidade de estrangeiros em Portugal) como externamente (por meio do muito que é dito do Brasil em Portugal e do que chega do intercâmbio cultural do Brasil para Portugal) é grande, há certo incómodo de parte dos portugueses contra os brasileiros.
Este sentimento, muitas vezes, é gerado por uma mistura de coisas aparentemente contraditórias. Por exemplo, se por um lado os brasileiros os brasileiros podem ser invejados por terem um sotaque mais suave e um conteúdo discursivo mais aberto e menos circunspecto, podem ser alvo de gozo por falarem tão mal o português. E nem os que que falam bem escapam à generalização.
Mas é no campo do esteriotipo em que se encontram os casos mais flagrantes de xenofobia. Nisto o maior alvo é a mulher brasileira, vista como "fácil" e como potencial prostituta (Nada, pelo contrário, contra mulheres muito liberais para o sexo, o que está longe de ser o caso das brasileiras, ou prostitutas, mas a visão que prega isto é carregada de reprovação e machismo).
A xenofobia de parte da sociedade portuguesa contra brasileiros também tem uma forte aliada, o racismo. Como grande parte dos brasileiros é negro ou mulato, a junção do elemento nacional e étnico aumenta ainda mais a sanha condenatória desta parte da sociedade.
Se no aspecto qualitativo, o preconceito português é mais grave que o brasileiro, no quantitativo é bem menor, pois enquanto poucos brasileiros não olham para os portugueses com desdém, pode-se dizer que há uma considerável parte dos portugueses que não apenas nada têm contra o Brasil como até o veem com simpatia.
Em resumo, enquanto o preconceito brasileiro é resultado mais duma falta de conhecimento, o português é resultado mais duma falta de compreensão, de teimosia e de maldade.
sábado, 21 de diciembre de 2013
"LA VIOLENCIA"
Osado es poco para definir al tema y al video clip de Agarrate Catalina
y No Te Va a Gustar “La Violencia”. La canción no solo justifica la violencia
como pone a quien anda en el mundo del crimen como las verdaderas víctimas de la
sociedad.
La lectura que hizo el compositor de la música, Tabaré Cardozo, no es
tan diferente de la que hacen muchos izquierdistas en Uruguay, en América
Latina y en el mundo a respecto de las causas de la violencia. Pero de modo
mucho más explícito y desvergonzado que lo general. Los cantantes no tienen
pegas en transformar, aunque metafóricamente, a los criminosos como jueces de
la sociedad.
Atribuir la violencia a la desigualdad, pobreza y falta de educación
como hacen en "La Violencia" es una vieja enfermedad infantil de la izquierda. No
que estas no tengan relación con la delincuencia. Pueden tenerlo y mucho. El
problema es considerar al criminoso como un ser desprovisto de razonamiento y/o
que simplemente es llevado al crimen porque no le resta otra alternativa.
En realidad, es difícil negar que el contexto social (no solamente situación social en sí, pero los ejemplos del alrededor) de una persona
es una variable importante que podrá determinar si escoge delinquir. Pero la
verdad es que, en la mayoría de las veces, solo delinque quien tiene una
propensión a ello.
Lo que hace a un excluido social y a un marginado delinquir es que,
primero, tiene una floja escolaridad, segundo, ve muchas menos alternativas en
su vida que otros. Tercero, piensa que tiene mucho menos que perder. Pero nada
de esto va a impulsar a una persona a matar o a robar si no tenga una tendencia
psicológica que lo lleve a elegir esto.
Seguramente, muchos de los criminosos de las sociedades de América
Latina no lo serían si hubiesen nacido en Europa Occidental, por ejemplo. Donde
tendrían otro contexto social y de formación humana.
Pero y la sociedad que sufre con la violencia, y que en el tema “La
Violencia” es expuesta, paradójicamente, como verdugo, ¿qué culpa puede tener
en que haya semilleros que ayuden a que alguien se torne un criminoso? Objetivamente ninguna.
Incluso porque la mayoría de las víctimas de la violencia es gente tan o aún
más pobre o excluida socialmente que los que la generan. Que comparte o pudo
haber compartido los mismos flagelos sociales y que por estar en zonas menos
seguras están menos protegidas. Pero ni a una persona de clase media o alta se
le puede achacar responsabilidades por un acto criminal en sí. Aunque el
individuo pueda tener poca sensibilidad social y ser contrario a políticas de
distribución de riqueza no se puede hacerlo. Ninguna o casi ninguna ideología
puede ser peor que un asesinato, por ejemplo.
No tengo dudas de que más educación, más crecimiento económico y,
fundamentalmente, menos desigualdad social (el factor más fuerte en la cadena
de factores que lleva a una persona a delinquir) tendrían como resultado menos
violencia. Pero mientras esta exista no hay otra alternativa para los
gobiernos, en lo que se refiere a su política de seguridad, que no bajar la
guardia. Por otro lado, estos no deben ser rehenes de los pedidos de mano duro
que pululan en gran parte de la sociedad y que son la contracara del discurso
de justificativa de la violencia por parte de la izquierda.
martes, 17 de diciembre de 2013
BALLOTAGE, SINÓNIMO DE DEMOCRACIA
Muchos de los frenteamplistas siempre se quejan de que el ballotage solo fue instituito en Uruguay, por medio de la reforma constitucional de 1996, porque el Partido Nacional y el Colorado querían impedir, por esta vía, un presidente del Frente Amplio.
De hecho, no es posible negar que detrás de la creación de una segunda instancia electoral para la elección del principal mandatario oriental, en caso de que nadie obtuviera mayoría absoluta en la primera vuelta, estaba, principalmente, el miedo de los partidos tradicionales a que la izquierda llegase al poder tras un sostenido crecimiento electoral tras la vuelta de la democracia en la mitad de los años 1980.
Pero también es cierto que este temor egoísta permitió que las elecciones presidenciales se tornaran más democráticas y claras cuanto al merecimiento de su vencedor. Nada mejor que la confrontación de los dos candidatos más votados en la primera vuelta en una segunda para ver quien reúne más apoyos para que se solidifique una verdadera mayoría, que no es el caso de cuando el vencedor de la primera vuelta solo tiene la mayoría relativa de votos.
Solo cabe lamentar, portanto, el deseo expresado por el más que probable candidato del Frente Amplio y primer presidente frenteamplista, Tabaré Vázquez, que aboga por el fin de este saludable sistema electoral del presidencialismo que es el ballotage.
Estar en contra del ballotage, fundamentalmente en Uruguay, donde existen tres partidos que dividen los votos en las elecciones y en que dos son muy parecidos (Nacional y Colorado) ocupando el mismo espacio de votación, es un cinismo antidemocrático, cuyo objetivo aparente es querer que su formación, el Frente Amplio, sea la gran favorecida, por estar solo en el espectro ideológico de la izquierda, y que por esto sería siempre la vencedora de la primera vuelta.
Lo malo y patético del sistema uruguayo no es el ballotage. Es la ridícula exigencia para la elección del presidente en la primera vuelta. Es decir, que un candidato tenga que sumar más votos no solamente que los candidatos rivales como también que los votos blancos, nulos y de la abstención. Una auténtica anomalía en un mundo donde en casi todas las democracias que tienen segunda vuelta no son considerados válidos los votos blancos, nulos y la abstención para el cómputo de porcentaje de votos de los candidatos.
Si hay algo para ser reformado en el sistema electoral uruguayo son las reglas para haber ballotage. Pero jamás este debe ser extinto.
De hecho, no es posible negar que detrás de la creación de una segunda instancia electoral para la elección del principal mandatario oriental, en caso de que nadie obtuviera mayoría absoluta en la primera vuelta, estaba, principalmente, el miedo de los partidos tradicionales a que la izquierda llegase al poder tras un sostenido crecimiento electoral tras la vuelta de la democracia en la mitad de los años 1980.
Pero también es cierto que este temor egoísta permitió que las elecciones presidenciales se tornaran más democráticas y claras cuanto al merecimiento de su vencedor. Nada mejor que la confrontación de los dos candidatos más votados en la primera vuelta en una segunda para ver quien reúne más apoyos para que se solidifique una verdadera mayoría, que no es el caso de cuando el vencedor de la primera vuelta solo tiene la mayoría relativa de votos.
Solo cabe lamentar, portanto, el deseo expresado por el más que probable candidato del Frente Amplio y primer presidente frenteamplista, Tabaré Vázquez, que aboga por el fin de este saludable sistema electoral del presidencialismo que es el ballotage.
Estar en contra del ballotage, fundamentalmente en Uruguay, donde existen tres partidos que dividen los votos en las elecciones y en que dos son muy parecidos (Nacional y Colorado) ocupando el mismo espacio de votación, es un cinismo antidemocrático, cuyo objetivo aparente es querer que su formación, el Frente Amplio, sea la gran favorecida, por estar solo en el espectro ideológico de la izquierda, y que por esto sería siempre la vencedora de la primera vuelta.
Lo malo y patético del sistema uruguayo no es el ballotage. Es la ridícula exigencia para la elección del presidente en la primera vuelta. Es decir, que un candidato tenga que sumar más votos no solamente que los candidatos rivales como también que los votos blancos, nulos y de la abstención. Una auténtica anomalía en un mundo donde en casi todas las democracias que tienen segunda vuelta no son considerados válidos los votos blancos, nulos y la abstención para el cómputo de porcentaje de votos de los candidatos.
Si hay algo para ser reformado en el sistema electoral uruguayo son las reglas para haber ballotage. Pero jamás este debe ser extinto.
jueves, 5 de diciembre de 2013
COMPARAR LO IMCOMPARABLE
Realizado hace 13 años, el informe PISA es el más importante, al menos en términos mediáticos, para comparar el nivel educacional entre países, aunque solo participen de él los países de la OCDE (supuestamente los más desarrollados del mundo), puesto que su organización es de responsabilidad de esta institución, y más algunos que voluntariamente se asoman para exponer el grado de aprendizaje de sus estudiantes de 15 años.
El gran problema del PISA es evaluar a países que pueden tener realidades bien distintas al nivel de la integración en el sistema de enseñanza de sus quiceañeros. Si un país tiene un porcentaje mayor de quinceañeros fuera de la escuela puede tener una ventaja en el promedio de notas en el PISA que uno que tenga más quinceañeros en la escuela aunque no tenga una educación mejor que este.
Si un país logra incluir en la enseñanza a más jóvenes que otro, puede aumentar el nivel de alumnos con malas condiciones sociales dentro del sistema educativo de lo que tendría si no los hubiese incluido. Principalmente si la inclusión es reciente. Esto hace con que el promedio baja en comparación a un escenario de no inclusión.
Tomemos el ejemplo de Argentina y Brasil. Argentina está en la posición 59, con 396 puntos en el promedio de las asignaturas evaluadas (lengua, matemática y ciencia). Brasil en la posición 58, con un promedio de 402. Diferencia pequeña. Pero aun así, desde una primera mirada, sorprendente (aunque en el anterior ranking, Brasil ya apareciese con más puntos que Argentina). ¿Cómo un país clasificado en el Índice de Desarrollo Humano de la ONU (cuyas variables son renta per cápita, expectativa de vida y años de escolaridad) en la posición 45, Argentina, puede tener su educación evaluada a un nivel inferior que la de uno, Brasil, que está en la posición 84?
Además, basta con haber hablado con argentinos y brasileños para que se verifique claramente un nivel cultural mayor de los argentinos.
La principal explicación para la superioridad brasileña es que mientras Brasil tiene 75% de jóvenes de 15 años en la escuela, Argentina tiene 85%. Haber logrado incluir a más gente de esta edad en la escuela muy probablemente haya sido lo que ha hecho con que el promedio argentino haya sido un poco inferior al brasileño.
Para mejorar el PISA en términos de comparación entre países sería muy importante que la OCDE introdujera el número de jóvenes de 15 años en las escuelas de los países que participan del PISA como una variable. Así tendríamos un panorama más de acuerdo a la realidad a efecto de parangón
martes, 26 de noviembre de 2013
FORT, UN PRODUCTO DE LA TELENFERMEDAD
Durante como mínimo una semana se hablará mucho sobre el recién fallecido Ricardo Fort en los medios argentinos. Principalmente, obviamente, en los programas de chimentos de la tarde, verdaderas "excelencias" argentinas.
No faltará análisis de la razón por la cual se murió Fort. Sobre el motivó por el cual se enfermó. Sobre su relación con la familia. Sobre sus relaciones sentimentales. Sobre su sexualidad. Sobre su excentricidad. Sobre su rápido ascenso mediático. Y muchas más cosas.
Pero estoy casi seguro de que faltará la única pregunta que importa, ¿por qué alguien que no representaba nada, que no tenía ningún talento mínimamente reconocido, tuvo tanto apelo mediático?
La respuesta está en la esquizofrenia en que se ha transformado gran parte de la tele argentina en los últimos años. Peleas, insultos, chimenteros desvergonzados, frivolidades a diestro y a siniestro. Hoy la tele argentina parece girar en torno a estos elementos. Cada programa se alimenta del otro, exponenciando la basura, haciéndola verdaderamente viral. Solo una dirección tan disparatada como la que sigue gran parte de la tele argentina pudo haber permitido que Fort se tornase un gigante mediático.
Fort no fue el único "nadie" que llegó al estrellato. Hubo, hay y habrá varios otros. Lo diferencial de Fort es que fue el más exitoso de ellos. Todos frutos del estado de efermedad en que se encuentra gran parte de la tele argentina.
Como la tele argentina no nació así, creo que un día se recuperará y le pasará la enfermedad. Quizá cuando el gran cerebro de la telebasura, Marcelo Tinelli, se jubile...
No faltará análisis de la razón por la cual se murió Fort. Sobre el motivó por el cual se enfermó. Sobre su relación con la familia. Sobre sus relaciones sentimentales. Sobre su sexualidad. Sobre su excentricidad. Sobre su rápido ascenso mediático. Y muchas más cosas.
Pero estoy casi seguro de que faltará la única pregunta que importa, ¿por qué alguien que no representaba nada, que no tenía ningún talento mínimamente reconocido, tuvo tanto apelo mediático?
La respuesta está en la esquizofrenia en que se ha transformado gran parte de la tele argentina en los últimos años. Peleas, insultos, chimenteros desvergonzados, frivolidades a diestro y a siniestro. Hoy la tele argentina parece girar en torno a estos elementos. Cada programa se alimenta del otro, exponenciando la basura, haciéndola verdaderamente viral. Solo una dirección tan disparatada como la que sigue gran parte de la tele argentina pudo haber permitido que Fort se tornase un gigante mediático.
Fort no fue el único "nadie" que llegó al estrellato. Hubo, hay y habrá varios otros. Lo diferencial de Fort es que fue el más exitoso de ellos. Todos frutos del estado de efermedad en que se encuentra gran parte de la tele argentina.
Como la tele argentina no nació así, creo que un día se recuperará y le pasará la enfermedad. Quizá cuando el gran cerebro de la telebasura, Marcelo Tinelli, se jubile...
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