Durante como mínimo una semana se hablará mucho sobre el recién fallecido Ricardo Fort en los medios argentinos. Principalmente, obviamente, en los programas de chimentos de la tarde, verdaderas "excelencias" argentinas.
No faltará análisis de la razón por la cual se murió Fort. Sobre el motivó por el cual se enfermó. Sobre su relación con la familia. Sobre sus relaciones sentimentales. Sobre su sexualidad. Sobre su excentricidad. Sobre su rápido ascenso mediático. Y muchas más cosas.
Pero estoy casi seguro de que faltará la única pregunta que importa, ¿por qué alguien que no representaba nada, que no tenía ningún talento mínimamente reconocido, tuvo tanto apelo mediático?
La respuesta está en la esquizofrenia en que se ha transformado gran parte de la tele argentina en los últimos años. Peleas, insultos, chimenteros desvergonzados, frivolidades a diestro y a siniestro. Hoy la tele argentina parece girar en torno a estos elementos. Cada programa se alimenta del otro, exponenciando la basura, haciéndola verdaderamente viral. Solo una dirección tan disparatada como la que sigue gran parte de la tele argentina pudo haber permitido que Fort se tornase un gigante mediático.
Fort no fue el único "nadie" que llegó al estrellato. Hubo, hay y habrá varios otros. Lo diferencial de Fort es que fue el más exitoso de ellos. Todos frutos del estado de efermedad en que se encuentra gran parte de la tele argentina.
Como la tele argentina no nació así, creo que un día se recuperará y le pasará la enfermedad. Quizá cuando el gran cerebro de la telebasura, Marcelo Tinelli, se jubile...
martes, 26 de noviembre de 2013
jueves, 31 de octubre de 2013
LEY DE MEDIOS: MÁS ALLÁ DEL KIRCHNERISMO
El fallo de la Suprema Corte de Justicia sobre la Ley de Medios, el pasado martes, significó una gran victoria del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Al fin y al cabo, fueron cuatro años de pelea, en varias instancias judiciales, hasta que la ley, el principal caballo de batalla del kirchnerismo (por todo el historial de tirantez entre el gobierno y el grupo más afectado por la ley, Clarín), fuese considerada constitucional por los máximos magistrados de la Argentina.
En el ámbito del mayor enfrentamiento entre poder político y poder mediático que, quizá, ha habido en la historia de la Argentina (en anteriores periodos de conflictos, como el que marcó la queda de Arturo Illia en 1966 o la penosa agonía de los últimos años del gobierno de Raúl Alfonsín, la correlación de fuerzas era muy desigual contra el poder político y este jamás pudo plantar cara al poder mediático) el fallo de la Suprema Corte fue muy regocijante para el gobierno. Pero el sí a la constitucionalidad de la ley en su totalidad representa un triunfo que trasciende el kirchnerismo.
Primero, la composición de la ley no salió solamente de los despachos gubernamentales. Fue fruto de un gran debate público. Quizá el mayor a respecto de una ley, que tuvo la singularidad de ser una “ley anotada”, es decir, con los porqués y orígenes de sus artículos. Algo que solo ocurrió en la Argentina con el Código Civil de Vélez Sarsfield.
(Incluso el más importante detractor mediático del gobierno, Jorge Lanata, en su momento apoyó la ley. Y ya es célebre la edición de su programa Después de Todo, en Canal 26, en 2009, en que desglosa toda la concentración de medios que tiene el grupo para el cual trabaja hoy, Clarín).
Segundo, la ley fue votada por un abanico de fuerzas políticas que rebasó las fronteras kirchneristas. Tuvo 147 votos a favor, de los cuales 103 provinieron del Frente para la Victoria y 44 de otros armados políticos.
Tercero, esta ley sustituye la ley de medios de la última dictadura. Siendo que otros intentos de aprobar leyes que regulasen los medios en democracia, en los gobiernos de los radicales Raúl Alfonsín y Fernando de la Rúa, fueron abortados.
Cuarto, su existencia, posibilitando el debilitamiento de imperios mediáticos en la Argentina, será funcional no solo para el actual gobierno (este ni va a aprovechar mucho del hecho, pues solo faltan dos años para su fin). Será de gran valía para cualquier otro gobierno que venga a posteriori, pues sacará el gran peso que tiene en particular el grupo Clarín y su CEO Héctor Magnetto, que en las últimas décadas se han comportado como si fuesen los dueños de la Argentina, como sintió muy bien en la piel aquel gran demócrata que fue Raúl Alfonsín.
Quinto, la Ley de Medios podrá generar (según el presidente del AFSCA, Martín Sabatella, ya está generando) muchos más puestos de trabajo en los medios. Por ende, habiendo más puestos laborales en los medios, tal vez, haya un grado mayor de independencia de sus periodistas, que no estarían tan presionados, por haber más opciones de trabajo que las que hay hoy, a no ir en contra, mientras hagan su trabajo, del interés de las empresas para las cuales trabajen.
Sexto, la Ley de Medios podrá servir como gran referencia en otros países de Sudamérica. Uruguay, por ejemplo, ya ha tiene confeccionada una ley de medios, que será, brevemente debatida en su parlamento.
Estos factores (quizá haya otros que se me han escapado) hacen que la Ley de Medios vaya más allá del kirchnerismo. Ahora, con uno de los puntos claves de la ley, la desinversión, ya avalado por el SCJ (pues los demás ya habían sido considerados constitucionales antes), le toca al gobierno su aplicación.
En varias cosas el gobierno ya podría estar aplicando la ley y no está. Como el reparto equitativo de la pauta oficial y la transformación de los canales estatales, como Canal 7 y Radio Nacional, en verdaderos canales públicos. Otros, como la división de los medios en tres partes iguales, públicos, cooperativos y privados, son más difíciles, pero nada fue puesto marcha en este sentido.
Pero lo más importante es que haya un instrumento de regulación de los medios totalmente convalidado en términos constitucionales, lo que le da una gran legitimidad. Esto es lo estructural. Su aplicación, diría, es lo coyuntural.
En el ámbito del mayor enfrentamiento entre poder político y poder mediático que, quizá, ha habido en la historia de la Argentina (en anteriores periodos de conflictos, como el que marcó la queda de Arturo Illia en 1966 o la penosa agonía de los últimos años del gobierno de Raúl Alfonsín, la correlación de fuerzas era muy desigual contra el poder político y este jamás pudo plantar cara al poder mediático) el fallo de la Suprema Corte fue muy regocijante para el gobierno. Pero el sí a la constitucionalidad de la ley en su totalidad representa un triunfo que trasciende el kirchnerismo.
Primero, la composición de la ley no salió solamente de los despachos gubernamentales. Fue fruto de un gran debate público. Quizá el mayor a respecto de una ley, que tuvo la singularidad de ser una “ley anotada”, es decir, con los porqués y orígenes de sus artículos. Algo que solo ocurrió en la Argentina con el Código Civil de Vélez Sarsfield.
(Incluso el más importante detractor mediático del gobierno, Jorge Lanata, en su momento apoyó la ley. Y ya es célebre la edición de su programa Después de Todo, en Canal 26, en 2009, en que desglosa toda la concentración de medios que tiene el grupo para el cual trabaja hoy, Clarín).
Segundo, la ley fue votada por un abanico de fuerzas políticas que rebasó las fronteras kirchneristas. Tuvo 147 votos a favor, de los cuales 103 provinieron del Frente para la Victoria y 44 de otros armados políticos.
Tercero, esta ley sustituye la ley de medios de la última dictadura. Siendo que otros intentos de aprobar leyes que regulasen los medios en democracia, en los gobiernos de los radicales Raúl Alfonsín y Fernando de la Rúa, fueron abortados.
Cuarto, su existencia, posibilitando el debilitamiento de imperios mediáticos en la Argentina, será funcional no solo para el actual gobierno (este ni va a aprovechar mucho del hecho, pues solo faltan dos años para su fin). Será de gran valía para cualquier otro gobierno que venga a posteriori, pues sacará el gran peso que tiene en particular el grupo Clarín y su CEO Héctor Magnetto, que en las últimas décadas se han comportado como si fuesen los dueños de la Argentina, como sintió muy bien en la piel aquel gran demócrata que fue Raúl Alfonsín.
Quinto, la Ley de Medios podrá generar (según el presidente del AFSCA, Martín Sabatella, ya está generando) muchos más puestos de trabajo en los medios. Por ende, habiendo más puestos laborales en los medios, tal vez, haya un grado mayor de independencia de sus periodistas, que no estarían tan presionados, por haber más opciones de trabajo que las que hay hoy, a no ir en contra, mientras hagan su trabajo, del interés de las empresas para las cuales trabajen.
Sexto, la Ley de Medios podrá servir como gran referencia en otros países de Sudamérica. Uruguay, por ejemplo, ya ha tiene confeccionada una ley de medios, que será, brevemente debatida en su parlamento.
Estos factores (quizá haya otros que se me han escapado) hacen que la Ley de Medios vaya más allá del kirchnerismo. Ahora, con uno de los puntos claves de la ley, la desinversión, ya avalado por el SCJ (pues los demás ya habían sido considerados constitucionales antes), le toca al gobierno su aplicación.
En varias cosas el gobierno ya podría estar aplicando la ley y no está. Como el reparto equitativo de la pauta oficial y la transformación de los canales estatales, como Canal 7 y Radio Nacional, en verdaderos canales públicos. Otros, como la división de los medios en tres partes iguales, públicos, cooperativos y privados, son más difíciles, pero nada fue puesto marcha en este sentido.
Pero lo más importante es que haya un instrumento de regulación de los medios totalmente convalidado en términos constitucionales, lo que le da una gran legitimidad. Esto es lo estructural. Su aplicación, diría, es lo coyuntural.
lunes, 30 de septiembre de 2013
A FORÇA DO PC
1999. Da aliança entre três partidos de esquerda, UDP, PSR e Política
XXI, cujo apenas o primeiro conseguira alguma vez em sua história
representação na Assembleia da República, surge o Bloco de Esquerda. Com
grande repercussão mediática, projetava-se que poderia tirar muitos
eleitores do PS e do PCP. De facto, o BE teve e ainda tem votações
muitos melhores do que as que tinham separados os partidos que lhe deram
origem.
17 de março de 2002, eleições legislativas. O PCP com a sua tradicional fórmula eleitoral com o PEV, a CDU, alcança apenas 7% dos votos válidos. O pior resultado de sempre da história do partido da foice e do martelo.
27 de novembro de 2004, depois de 12 anos como secretário-geral do PCP, o relativamente moderado Carlos Carvalhas deixa a liderança do partido para dar lugar a Jerónimo de Sousa, considerado como um dos principais membros da ala conservadora do partido, que, na época, chocava-se, ainda que intramuros, com a ala renovadora.
Estes três factos faziam com que muitos vissem o PCP em queda livre, a caminho da irrelevância no cenário político português. A quase imparável queda de votações em eleições desde o começo dos anos 1980, com a consequente perda de deputados e autarcas, que poderia ser incrementada com o surgimento dum partido que ocupava espaço ideológico parecido, somava-se à chegada dum líder com uma imagem e visão de mundo supostamente ultrapassadas.
Entretanto, contra a maioria dos vaticínios, o PCP não definhou, como logrou boas votações nas últimas eleições, considerando-se que desde 1999 deve competir pelos votos da “esquerda vermelha” com o BE. A melhor talvez tenha sido os 11% nas eleições autárquicas do último domingo e principalmente a reconquista de concelhos símbolos do poder local comunista durante muitos anos, como Beja, Évora, Loures e Portalegre.
Talvez, parte da manutenção do PCP como partido ainda significativo na composição política portuguesa explique-se em razão da grande crise económica e social que vive Portugal desde 2009. Nunca tendo sido parte de qualquer governo constitucional, os eleitores pouco poderiam culpar o PCP. Entretanto, o mesmo não ocorreu com o BE, partido que também sempre fez oposição à esquerda, que nas eleições do domingo passado teve uma votação raquítica perdendo a única câmara municipal que possuía.
O revigoramento do PCP é fruto duma enorme capacidade de trabalho de seus militantes, duma coerência discursiva e de governações (as municipais) honestas, sérias e competentes. Tanto que o partido consegue votos mesmo de pessoas sem grande simpatia pela teoria marxista. Também Jerónimo de Sousa, outrora ridicularizado, é um dos principais responsáveis pelo PCP ainda manter-se rijo. Nenhum dos líderes partidários em Portugal é tão carismático como ele. Capaz de atrair a simpatia até de quem nunca votou ou votará no PCP.
Tendo votação na casa dos 10% o PCP mantém-se também como caso único na Europa ocidental, onde é o único partido marxista a alcançar tal registo nos escrutínios.
Subestimar a força do mais antigo dos partidos políticos portugueses foi um grande erro da comunicação social em Portugal.
17 de março de 2002, eleições legislativas. O PCP com a sua tradicional fórmula eleitoral com o PEV, a CDU, alcança apenas 7% dos votos válidos. O pior resultado de sempre da história do partido da foice e do martelo.
27 de novembro de 2004, depois de 12 anos como secretário-geral do PCP, o relativamente moderado Carlos Carvalhas deixa a liderança do partido para dar lugar a Jerónimo de Sousa, considerado como um dos principais membros da ala conservadora do partido, que, na época, chocava-se, ainda que intramuros, com a ala renovadora.
Estes três factos faziam com que muitos vissem o PCP em queda livre, a caminho da irrelevância no cenário político português. A quase imparável queda de votações em eleições desde o começo dos anos 1980, com a consequente perda de deputados e autarcas, que poderia ser incrementada com o surgimento dum partido que ocupava espaço ideológico parecido, somava-se à chegada dum líder com uma imagem e visão de mundo supostamente ultrapassadas.
Entretanto, contra a maioria dos vaticínios, o PCP não definhou, como logrou boas votações nas últimas eleições, considerando-se que desde 1999 deve competir pelos votos da “esquerda vermelha” com o BE. A melhor talvez tenha sido os 11% nas eleições autárquicas do último domingo e principalmente a reconquista de concelhos símbolos do poder local comunista durante muitos anos, como Beja, Évora, Loures e Portalegre.
Talvez, parte da manutenção do PCP como partido ainda significativo na composição política portuguesa explique-se em razão da grande crise económica e social que vive Portugal desde 2009. Nunca tendo sido parte de qualquer governo constitucional, os eleitores pouco poderiam culpar o PCP. Entretanto, o mesmo não ocorreu com o BE, partido que também sempre fez oposição à esquerda, que nas eleições do domingo passado teve uma votação raquítica perdendo a única câmara municipal que possuía.
O revigoramento do PCP é fruto duma enorme capacidade de trabalho de seus militantes, duma coerência discursiva e de governações (as municipais) honestas, sérias e competentes. Tanto que o partido consegue votos mesmo de pessoas sem grande simpatia pela teoria marxista. Também Jerónimo de Sousa, outrora ridicularizado, é um dos principais responsáveis pelo PCP ainda manter-se rijo. Nenhum dos líderes partidários em Portugal é tão carismático como ele. Capaz de atrair a simpatia até de quem nunca votou ou votará no PCP.
Tendo votação na casa dos 10% o PCP mantém-se também como caso único na Europa ocidental, onde é o único partido marxista a alcançar tal registo nos escrutínios.
Subestimar a força do mais antigo dos partidos políticos portugueses foi um grande erro da comunicação social em Portugal.
viernes, 30 de agosto de 2013
RÁDIOS PORTUGUESAS
Portugal tem um conteúdo radiofónico que pode ser considerado verdadeiramente anómalo, ao menos no contexto europeu. A peculiaridade reside em não haver uma rádio que possa ser considerada de facto generalista.
Para uma rádio ser chamada de generalista deve ter toda sua programação baseada no que os americanos chamam de "talk and news". Ou seja, onde haja uma grelha que mescle informação "pura e dura", debate, entrevista e entretenimento.
Portugal tem rádios com estes elementos, como a Antena 1, a TSF e a Renascença. Entretanto, nenhuma delas pode ser tida como generalista, em razão do grande peso que a programação musical tem na sua grelha (cerca de 30%). No máximo podem ser classificadas como generalistas/musicais. Ao menos na Europa, não há nenhum país que tenha rádios que se queiram generalistas e que tenham tanta música na sua grelha.
Não está mal e, inclusive, pode ser muito agradável para o ouvinte que uma rádio seja hibridamente generalista e musical. O problema é não haver opções duma rádio somente generalista.
Este panôrama faz com que a rádio portuguesa tenha pouco peso no referente à formação de opinião da população. Na maior parte da Europa as principais rádios de cada país contam com um grande investimento e retorno de verbas publicitárias. Significando um grande prestígio trabalhar nelas. Em Espanha, por exemplo, já houve casos em que pivôs de telejornais trocaram a TV pela apresentação de programas de rádios.
Talvez os portugueses não se preocupem com as rádios que têm. Pois, simplesmente, não sabem que poderia haver rádios bem melhores. Mas, certamente, ao menos os mais instruídos e esclarecidos apreciariam ter rádios com conteúdo mais ambicioso.
miércoles, 31 de julio de 2013
PACTO TÁCITO DE FIDELIDAD
Si hay algo característico en las parejas – al menos en su gran mayoría – es el
compromiso de que cada componente no tenga relaciones carnales con otras
personas. Este acuerdo, entretanto, casi nunca es expreso. Se da por descontado
que la fidelidad es una obligación inherente a un noviazgo o a un matrimonio.
Pero, ¿será que el pacto tácito de fidelidad de una pareja es mejor o peor
para la felicidad de las personas? ¿Constituye esta un valor de veras
imprescindible para el sostenimiento y la armonía de una pareja?
Obviamente que para quienes tengan una visión religiosa del mundo la
fidelidad siempre será, al menos en la teoría, importante. Pues sus valores
están supeditados a una fuerza mayor y suprema, dios, que impone reglas que
deben ser obedecidas. Entre las cuales se encuentra el deber de fidelidad entre
hombres y mujeres.
Y para los que no tengan religión o aunque teniendo alguna filiación
religiosa no la ejercen, ¿será la fidelidad tan fundamental? De parte de la
gran mayoría de la gente, la respuesta ciertamente será un sí.
El motivo por el cual se considera tan importante la fidelidad adviene en
mucho de la costumbre (en parte fruto de sociedades, aunque secularizadas, aún
influenciadas por valores religiosos); de la supuesta tranquilidad que la
fidelidad genera para la manutención de la pareja; y de la idea de posesión que se
tiene de la pareja.
Cuando hablo de costumbre hablo de algo que las personas repiten o están
de acuerdo casi por osmosis, sin ni siquiera pensar el motivo por el cual lo están,
o por vergüenza de la reprobación moral de parte de las demás personas. Sobre tranquilidad, hablo de una especie de
barrera, la que supondría el impedimento de relaciones carnales con otro, para
que no haya un riesgo de ruptura de la pareja. Y cuando hablo de idea de posesión hablo de un imaginario rozando el egoísmo que significa querer que la
pareja, en términos carnales, sea solo suya.
Estos tres factores pueden existir de modo aislado. Pero, en general,
confluyen juntos. Uno justificando el otro, de modo inconsciente para la mayoría
de las personas.
Hoy día, pese a que uno no se identifique con los valores de la fidelidad,
aún es muy difícil abdicarla. Imaginen un hombre o una mujer proponiendo a su
pareja una relación liberal, en que haya la posibilidad de relación carnal con
otras personas. Solo el hecho de proponer esto podría generar una gran
desconfianza de la pareja.
Primero porque la fidelidad puede acarrear aburrimiento, el de estar siempre atrapado a la pareja en términos coitales. Poder tener sexo con otras personas podría hacer con que no disminuyesen las ganas de mantener la relación con la persona con quien haya más identificación sentimental. Segundo porque las desconfianzas que tanto dañan a muchas de las relaciones no tendrían motivo para existir, no habiendo el miedo a la traición sexual – sin pacto de fidelidad no hay traición sexual.
A pesar de que la ideología de la fidelidad sea muy fuerte, el continúo
avance de las mentalidades permitirá, en un futuro, distante o no, poner el
pacto tácito de fidelidad en jaque. Seguramente, cuando esto ocurra, las
personas serán más felices.
domingo, 23 de junio de 2013
UN REFERÉNDUM INJUSTO
Este domingo los uruguayos deciden si la ley que
permite la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) será refrendada o no.
Es una suerte de
semifinal para los que están en contra de la ley. Aunque también haya personas
favorables a ella dispuestas a depositar en las urnas la única papeleta de la
consulta, que dice “interpongo el recurso de referéndum contra la ley Nº
18.987, de 22 de octubre de 2012”. Con la justificativa de que es justo que
sean todos los ciudadanos los que ratifiquen o no lo aprobado en diciembre del
año pasado por los legisladores orientales.
Aunque sea un defensor
de los referéndums en términos genéricos, creo que refrendar la IVE va en
contra del espíritu de este tipo de consulta.
Los referéndums deben ser a respecto de temas que tienen incidencia en toda la colectividad. No
es el caso de la IVE. Ninguna persona contraria a la IVE se verá afectada por
la decisión de las mujeres que quieran abortar dentro del plazo de tres meses estipulado por la ley
Muy diferentemente,
por ejemplo, de temas ya refrendados anteriormente en Uruguay, como la Ley de
Empresas Públicas o la Ley de ANCAP, que tenían reflejo en toda la sociedad.
Querer refrendar
la IVE es querer inmiscuirse en la vida privada y en la conciencia de los
demás.
viernes, 31 de mayo de 2013
HISTÓRIA MAL CONTADA
Muito se diz que os times
brasileiros durante muitos anos desprezaram a Taça Libertadores da América (de
seu início, em 1960, até 1991) ou que estes colocavam o torneio como seu último
objetivo, sempre atrás do Campeonato Brasileiro e até mesmo dos campeonatos
estaduais.
Esta teoria justificaria o relativamente
baixo número de conquistas de Libertadores por times brasileiros até 1991.
Apenas cinco num total de 32 edições do troféu. Número que contrasta com os 11
títulos que os brasileiros lograram de 1992 até 2012. Ou seja, até 1991 os
brasileiros tinham vencido 15,62% das Libertadores contra 52,38% de 1992 até a edição de 2012.
Entretanto, considerar que os
brasileiros não ganharam muitas Libertadores até 1991 por desdenhar a
competição é um erro.
Sim. É verdade que a partir da
conquista do São Paulo, em 1992, os brasileiros passaram a ver a Libertadores
com outros olhos. Chegando ao ponto até de ficarem obcecados por ela. Isto não
significa, porém, que antes disso não havia grande interesse pela Libertadores.
O que não havia era a prioridade que é dada a ela hoje em relação aos outros
campeonatos. É dizer, antes os clubes brasileiros que jogavam a Libertadores se
empenhavam nela tanto quanto se empenhavam no Brasileiro ou nos estaduais. Sem
fazer nenhuma preparação especial ou escalar reservas nos campeonatos
disputados no Brasil para poupar os titulares para os jogos da Libertadores.
Isto acabava, muitas vezes, sendo fatal para os brasileiros, que, por terem um
calendário nacional de partidas muito maior do que seus adversários dos demais
países da América do Sul, acusavam um desgaste físico que os prejudicava
bastante.
Outro fator que explica o maior
sucesso dos brasileiros a partir de 1992 foi o progressivo poderio econômico
dos grandes clubes brasileiros ante os grandes clubes dos outros países com
representantes na Libertadores. Com mais dinheiro, os clubes do Brasil estão
conseguindo manter seus atletas mais tempo do que os clubes dos outros países
do continente. Podem segurar mais jogadores antes de que estes emigrem para o
futebol europeu. Nos últimos anos, inclusive, o Brasil passou a ser até o destino
de muitos jogadores de outros países da América do Sul.
Por último, destaco o aumento de
clubes brasileiros na Libertadores. Até 1999 todos os países que participavam
dela tinha quase sempre o mesmo número de clubes representantes. Primeiro um e
depois dois (e mais um que tinha direito o país com o campeão do ano transato).
Desde 2000, com o aumento do número de clubes para 32 (38 com a
pré-Libertadores), Brasil e Argentina passaram a ser os países com mais vagas.
Primeiro quatro e depois cinco. Isto, obviamente, fez com que o Brasil tivesse
mais chances de ter o clube campeão do Libertadores.
Afirmar que os clubes brasileiros
não ligavam no passado para a Libertadores, portanto, é muito mais uma lenda do
que uma realidade.
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